El oscuro borde de la luz III

(fotos y microrrelatos)

Archive for diciembre 2012

Extrañamiento

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juan yanes- aguita2--

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Extrañamiento

No sé qué pensar del agua como objeto decorativo

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

30 de diciembre de 2012 at 13:30

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Resonancia

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Resonancia

Nos pasamos la vida explicando lo que queríamos decir.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

28 de diciembre de 2012 at 23:58

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Ella acecha

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Ella acecha

Ella mira. Ella va dejando que la vida pase. Ella no pasa de la vida. Ella está a la expectativa, vigilante. Viendo cómo discurre ante sus ojos. Su mirada es una mirada activa. Una mirada que interpela, busca, escarba, descubre. Una mirada que de pronto salta, se pega al visor de la máquina y dispara. Ella ama la belleza salvaje de vida sin artificios. Ella ama la fotografía de la calle.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

26 de diciembre de 2012 at 22:41

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Quietud

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juan yanes- bajada al prix

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Quietud

….. Esas ramas inmóviles son las de una raquítica higuera que se agarra a las gritas del acantilado de poniente. Puede estar a cuatrocientos o a quinientos metros sobre el mar, y recibir allí la suavidad del aliso y los rayos del sol pasado el medio día y las últimas gotas saladas de la maresía. Persiste la vida, pero no tiene tierra para crecer.

…..El silencio envuelve el día. Tampoco hay ruido en la casa. Miro por el balcón y veo a los jóvenes que llevan días  protestando contra Bankia, pero no gritan. Han vuelto a levantar las casetas de campaña y a llenar las paredes de carteles que hablan por ellos. Ahora son las nueve de la noche, están sentados en corros. Ha oscurecido, no se oye ninguna voz. Siento levemente el pulso de eso que llamamos la vida.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

25 de diciembre de 2012 at 21:01

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Cuento ingenuo de Navidad

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Cuento ingenuo de Navidad

Toda la familia  habíamos pasado ya a mejor vida y domiciliado nuestra residencia en las Calderas de Pepe Botero, o sea, en el infierno (a excepción de tres o cuatro meapilas que se empeñaron en ir al cielo). Manteníamos, sin embargo, la costumbre de reuníamos con los que quedaba vivos de la familia a cenar el día de Navidad. Entonces pedíamos una especie de “pase pernocta”, para que nos dejaran salir y regresábamos el día siguiente. Lo de cenar es un decir, porque nosotros al ser una especie de espectros, o fantasmas, o espíritus, o almas en pena, no teníamos propiamente un sistema digestivo como Dios manda, así que daba igual que comiéramos o no. Con el paso de los años habíamos perdido, además, la dentadura, con lo cual en el hipotético caso de que tuviéramos un mondongo rudimentario, no podríamos masticar nada. Nuestros deudos se afanaban en preparar unas comilonas gigantescas como si fuéramos un batallón de muertos hambriento, que luego, supongo, llevarían a algún comedor de beneficencia o a alguna ONG. Mi interés por asistir a la cena era púramente intelectual, así que procuraba sentarme junta a una sobrina mía que quitaba el hipo y la dejaba que me preguntara todo lo que le diera la gana. Por ejemplo en la última cena me preguntó:
—Tito, ¿en el infierno hacéis el amor?
—Pero qué cosas preguntas, criatura. En todas partes se hace lo que se puede, pero nuestra condición de occisos, o sea, de fiambres nos impone toda una serie de limitaciones (en las que no es preciso entrar), por las cuales hacer el amor no deja de ser una forma alegórica de hablar.
—O sea, que no hacéis el amor.
—Pues no, para qué te voy a decir lo contrario. No nos comemos un rosco.
—¿Y hay crisis en el infierno?
—Peor que la de aquí.
—¡No me digas!
—Pues sí te digo: la totalidad de los servicios de tortura del infierno han sido privatizados, imagínate. Por primera vez es muchísimos años estamos pasando frio durante el invierno. El dinero se ha vuelto loco y campa por sus respetos. Eso dicen los dueños del dinero.
—¡No me digas!
—Créetelo, que te lo digo yo, que soy delegado sectorial del Comité de Insurgencia.
—¡Comité de Insurgencia!, ¡no me lo puedo creer! Aquí lo más que llegamos es a los piquetes de huelga…
—Pues créetelo que te lo digo yo, que soy tu tito. El movimiento insurreccional tiene su base en el infierno, como es lógico, pero en cuanto cambie la correlación de fuerzas en el cielo, donde empiezan a haber estallidos de violencia, ¡los condenados tomaremos el cielo! Y entonces la cena de navidad la celebraremos allí, que hay unas vistas estupendas.
—¡No me digas! ¡No me lo puedo creer!


Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

24 de diciembre de 2012 at 1:44

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El Gran Cuervo

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Juan Yanes- cartel Madrid- abril de 2012

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El gran Cuervo

—¿Cuánto crees que aguantarán?
—Yo soy optimista. Creo que aguantarán casi hasta el final.
—¿Por qué aguantan tanto?
—Por miedo.
—Parece entonces claro que les puedes quitar todo, la totalidad los servicios sociales, se les puede congelar el sueldo, subirles los impuestos, reducir los salarios, privatizar a mansalva, cambiar las reglas de juego, mantener a la mayoría de la población en la precariedad, aumentar el número de parados, aumentar el control social y la segregación, que no pasa nada… El miedo hace el trabajo. Nos ven tan grandes, tan poderosos que no se atreven a mover un dedo. Sólo hacen manifestaciones y huelgas generales de un día. No tienen organizaciones para luchar.
—Pero llegará un momento en que empezarán los estallidos sociales, ¿no crees? Primero esporádicos, después con mayor frecuencia y mayor grado de violencia. ¿No crees que es importante que la represión no sea generalizada? Toda esta experiencia tiene carácter experimental, y por lo tanto en esta fase sólo debe afectar a griegos, italianos, portugueses y españoles. Ya empiezan a tener una imagen depauperada de sí mismos. Se tienen que sentir solos, aislados, impotentes.
—Sí claro. Y también es muy importante saber cuándo estamos llegando al final de lo soportable, para que la situación no se nos vaya de las manos. Luego vendrá El Gran Cuervo y la globalización del terror.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

22 de diciembre de 2012 at 20:02

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Andar de cabeza

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Andar de cabeza

Como siempre ando de cabeza, la verdad es que no tengo muy claro para qué quiero los pies.

J.Y.

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Written by Juan Yanes

20 de diciembre de 2012 at 16:16

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