El oscuro borde de la luz III

(fotos y microrrelatos)

El puente sobre el Río Kway

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El puente sobre el Río Kway

 A mi madre le gustaba ir al mercado en chancletas, me cuenta Estalinda Lamar. Para ella ese era el ejercicio más saludable y completo que había en el mundo, decía. Antes no nos sacaban ni un duro a las mujeres con los gimnasios, ni con los pilates, ni con la meditación trascendental, ni con el peso perfecto, ni con nada de nada. Las de la Sección Femenina introdujeron un sucedáneo de gimnasia sueca, pero lo hacían todo tan rígido, tan marcial y tan seco que más parecía lucha libre greco-romana o algo por el estilo. Además nos ponían unos calzones incomodísimos que la que no salía con una rozadura interpernarum, salía literalmente desolladas de cintura para abajo en un montón de sitio estratégicos propios de la anatomía femenina, que no voy a detallar.

Pero, vamos a las chancletas, dice Estalinda. Las chancletas le daban a mi madre un aire juvenil y deportivo. Al mercado íbamos todos los hijos: mi hermano el mayor, yo, que era la segunda y mis dos hermanas chicas, que eran como unos rabos de lagartija, pequeñas y endiabladamente malas, a las que yo le sacaba diez y doce años respectivamente. También venía una prima de mi madre que era más cursi que el peinado de Corín Tellado, y decía jaculatorias; el hermano de mi madre que decía cosas sin demasiado sentido porque era un poco entretenido de la cabeza, pero que cargaba bolsos como un mulo; y una vecina que nunca nos dejaba tranquilos. Íbamos todos en fila india detrás de mi madre luciendo ufanos la gama de zapatos que llamábamos chancletas pero que en absoluto lo eran. Lo hacíamos para emular a mi madre que era la más elegante, pero lo nuestro era más bien como un tipo de abarcas hechas de ruedas de camión. A nosotros, todo eso, nos importaba un pito. Lo que nos gustaba era ir marcando el paso detrás de mi madre, silbando el Puente sobre el Río Kway, que era una canción preciosa, por cierto.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

26 de enero de 2013 a 23:50

Publicado en Sin categoría

4 comentarios

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  1. Qué hermosa semblanza de Estalinda. Juan, no dejes nunca de contarnos sus cosas. Gracias. Un abrazo

    Puri

    27 de enero de 2013 at 11:58

    • Hola Puri, cómo fue ese recital de poesía…. Ten cuidado con los que escriben cosas que son unos mentirosos.

      Juan Yanes

      28 de enero de 2013 at 2:14

  2. Cuantas más cosas leo de Estalinda Lamar, mejor me cae.

    Besitos

    Elysa

    28 de enero de 2013 at 0:33

    • Hola Elysa… La vida misma es inagotable

      Juan Yanes

      28 de enero de 2013 at 2:15


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