El oscuro borde de la luz III

(fotos y microrrelatos)

Archive for noviembre 2014

Máquina I

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Máquina I

          La Máquina I funciona candorosamente a la manera de un cabrestante que se acciona, contrarrestando el movimiento de inercia de las dos caras exentas del cilindro central, con un mecanismo que al girar de manera excéntrica, tira de las sirgas laterales tensando el dispositivo de reducción hasta la posición de equilibrio inicial para girar, en un movimiento pendular, hasta una posición de reposo aparente -como los músculos de un tigre en el instante anterior de saltar sobre su víctima-, que se asemeja a la de aquellos antiguos ingenios que querían emular el movimiento continuo, utopía en la que dejaron la salud y la fortuna ilustres colegas del gremio de la sinagoga de los iconoclastas. Este ingenio, mutatis mutandis, tiene la peculiaridad de poseer dos cadenitas de titanio graciosamente colocadas a ambos lados del cilindro central, de las que pende una perilla móvil con diseño ergonómico que, a decir verdad, nadie se atreve a tocar por si el invento sale despedido, hecho pedazos, a pesar de su aspecto inofensivo, dado que según el enunciado la decimotercera ley de la termodinámica, que mide la entropía, no utilizable, contenida en un sistema, por si pudiera escaparse de forma inversamente proporcional al grado de desajuste neuronal del sujeto que la manipula. Por lo demás es una máquina normal: no funciona.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

26 de noviembre de 2014 at 20:36

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Aceite de argán

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juan yanes- arbol de argan

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Aceite de argán

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Yo debería saber tu nombre. Lo dijeron en voz alta después de sacar tu identidad del bolsillo trasero del pantalón. Estabas tirado boca abajo en la carretera, esperando que llegara una ambulancia, en medio del asfalto, flanqueado de adelfas color carne. Tú, una flor partida contra el cristal, mientras ella sostenía tu cabeza que no dejaba de sangrar. Me pregunto por qué corriste por la carretera y luego saltaste sobre la luna. Precisamente en aquel sitio donde las jóvenes majan semillas de argán contra la piedra y perfuman el aire de almizcle. Se hizo de noche. Nos llevaron a la gendarmería. Nos retuvieron allí durante horas. La vida humana son quince renglones de un informe escrito con infinita desgana. Tadavía quedaban dos horas para llegar a Marrakech.

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Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

19 de noviembre de 2014 at 20:17

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Barandilla

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Barandilla

Es bueno ser barandilla. Evitas que el señor gordo trastabillee y se rompa la crisma, que la de los tacones inverosímiles se dé un estampido monumental, que la viejita caiga al vacío irremisiblemente, que el cobrador de la luz ruede escaleras abajo en un descuido, y fenezca. También cumples funciones de tipo lúdico, permitiendo que la gente se deslice graciosamente de nalgas, cuando nadie la mira, sabiendo de las confidencias y los susurros en los zaguanes y en las escaleras, sobre los que guardo un discreto silencio. Como compensación, todos me acarician, me aprietan, me manosean, me aman, en fin, una cosa lúbrica, libidinosa y lasciva, qué quieren que les diga.

Juan Yanes

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Written by Juan Yanes

16 de noviembre de 2014 at 16:36

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Hijos del Drago

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Written by Juan Yanes

13 de noviembre de 2014 at 19:14

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Aït Benhaddou, la ciudad del viento

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Casar de Aït Benhaddou3

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¿Qué será de mí? Amigo mío, no te apartes de mí.

Mi amigo está enfermo de mi amor. ¿Cómo no ha de estarlo? ¿No ves que a mí no se acerca?

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Casar de Aït Benhaddou0

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Ven mi boquita está para besar, que es un collar de cerezas.

No dormiré madre. Al rayar la mañana, viene Abu-l-Qasim con su faz de aurora.

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Casar de Aït Benhaddou22

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Madre, mi amigo se va y no tornará más. Dime qué haré, madre: ¿No me dejará siquiera un besito?

¡Madre, ay qué amigo! Bajo la guedejuela rubita, el cuello blanco y la boquita coloradita.

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Casar de Aït Benhaddou5

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Boquita de collar, dulce como la miel, ven, bésame. Amigo mío, ven a mí, sigue amándome como el otro día.

Amiguito, decídete. Ven a tomarme. Bésame la boca. Apriétame los pechos.

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Casar de Aït Benhaddou6

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Junta ajorca y arracada. Mi marido está ocupado.

No te amaré sino con la condición, de que juntes mi ajorca del tobillo con mis pendientes.

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Casar de Aït Benhaddou7

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Aş-Şabāh hermoso, dime: ¿De dónde vienes? Ya lo sé que amas a otra; a mí tú no me quieres.

Mi dueño Ibrāhim, ¡oh, nombre dulce!; vente a mí de noche; si no, si no quieres, iré yo a ti. Dime dónde puedo unirme.

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Casar de Aït Benhaddou8

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Deja mi brazalete y afloja mi cinto, mi amado Ahmad: sube conmigo a la cama, acuéstate desnudo.

Mi corazón se me va de mí. ¡Ay Señor, no sé si me volverá! ¡Me duele tanto por el amigo!

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Casar de Aït Benhaddou9

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De tanto amar, de tanto amar, amigo, de tanto amar, enfermaron unos ojos, que ahora duelen.

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Casar de Aït Benhaddou10

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Las fotos están tomadas en el Casar de Aït Benhaddou, a 200 km. al sur de Marrakech, cerca de la ciudad de Uarzazate. Los textos son jarchas arabigoandaluzas, fueron compuestas entre los siglos X, XI y XII. Están tomadas de la traducción hecha por el arabista Emilio García Gómez, en “Poemas arabigoandluces”, de la Colección Austral, Espasa-Calpe (Madrid, 1985).

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Written by Juan Yanes

6 de noviembre de 2014 at 9:57

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